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Mostrando entradas de noviembre, 2025

El tiempo

  El tiempo No está más el Sol  ni la Luna quieta:  las nubes cercanas y la lluvia cierta me impiden el ver, de la naturaleza, su color intenso, su dulce belleza. Los rayos alumbran la mañana incierta, los truenos abruman el oído alerta, todo es ahora de un color muy gris: y mi alma que sueña con verte un instante. Las horas se pasan y en ese recuerdo se hace la luz pues tus ojos brillan, tu rostro sonriente a sonreír me invita y un beso imagino en tu boca bonita.  Restalla en el cielo relámpago nuevo, su luz ilumina  mi casa y tu cielo y en ese destello que ahora percibes está mi cariño brillante y eterno.  (…durante la última tormenta…)

Un caso especial

Un caso especial         Una hora después de partir desde Retiro, la azafata del tren solicita un médico pues en otro coche hay una adolescente con convulsiones.        Me dirijo hacia aquel lugar y comento a la solicitante mi condición de Farmacéutico, mientras me informan que una  ambulancia esperará a la pasajera en Mercedes, próxima estación de la línea.        Estoy por regresar a mi coche cuando una mujer rubia cruza mi camino y se da a conocer como médica. La azafata la conduce hacia el lugar donde está la paciente.        Regreso a mi asiento y un instante después el tren para en esa estación donde aguardaba una ambulancia.        Una doctora, la pasajera que ocupara el asiento posterior al mío y que dormitaba en el instante que la azafata solicitaba médico, era quien asistió a la joven.       Al regresar, la doctora comentó que la joven convulsionaba debi...

La flor en la montaña

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  La flor en la montaña La solitaria flor,  en ese sitio alojada, me hace pensar la razón  del amor hacia mi amada. Puedo subir las montañas, trepar las cuestas más altas, dejar volar a mi alma hacia el amor de mi amada, y que esa flor le diga a su alma que la quiero esta mañana como anoche la soñaba..

Ha llegado ese día

Ha llegado ese día Ese día que ha llegado  luego de tantos años, cuando el mundo explotó  una mañana en el cielo y un gran brillo sin soles como un infierno candente cayó en la tierra serena de aquel país del Oriente. Fue el anuncio certero de que nació nueva era aunque nadie lo quisiera lo conoció el mundo entero. Primero una, luego la otra, las ciudades padecieron el horror y la muerte atroz, y de la guerra nació la paz.  Los cerezos florecieron este, otro y muchos años, los habitantes sufrieron  y tantos inviernos pasaron. Y este tiempo que no olvida, y este amor que va pasando, estos recuerdos persisten,  de quien entonces naciera luego de hongos de fuego, de ciudades arrasadas, de guerras interminadas y de amenazas totales. Solo luz en tus ojos bellos, y temblor en los corazones, un pasado de pasiones, una vida de ilusiones.  Y un recuerdo asociado  a un instante infinito  hace mi corazón más chiquito para tan grande momento. 01/08/. . . . ...

UN PASADO CIRCULAR

UN PASADO CIRCULAR Un tiempo pasado, un algo presente, tal vez si ausente estuvieras entonces, hoy ya no serías pasado y presente. Las calles de arena, veredas de tierra, se acerca la siesta: la hora que duermas; pero se aproxima menudo y flaquito aquel que contigo jugara rayuela. La piedra señala un campo distinto, lo saltas de un salto, yo hago lo mismo. Recoges la piedra timón y destino, y toma mi mano piedra de tu mano, que roza muy suave mi piel de muchacho. Recreo el momento de silencios tenues: tu cara de niña, peinado en coleta, la cinta ceñida el cabello aprieta, un rubio brillante de trigal soleado, estás a mi lado mi lengua enmudece. Quizás con el tiempo que siempre regresa pueda yo decirte tantas cosas bellas; quizás una estrella grabó con su luz la rayuela eterna de aquella vereda de tierra y sin vos. 

No me pude enamorar más

No me pude enamorar más         No me pude enamorar más   y busqué esa luz brillante   dando un paso adelante   hacia el oscuro cielo.              Y en ese viaje lejano   brillaron otras estrellas:   ninguna fue como aquella   que a mis ojos deslumbraron.         En el camino de horas,   días, meses, años, sueños,   me quedé con tu recuerdo,   el mismo que tengo ahora.         ¡No me pude enamorar más!   Te juré un amor eterno,   hoy me queda tu recuerdo:   ¡No me puedo enamorar menos!    

El Otoño

El  Otoño     Ya llega el otoño   alfombrando calles,   también las veredas   (con hojas que fueron   verdes primaveras),   con ocres colores,   tan quietas, tan muertas.     Quizás una flor, o una mirada,   quizás ese cielo   más alto que el árbol   comparta el recuerdo   que llevo muy dentro   de aquella que quise   y que fuera mi amada.     El paisaje entonces   devuelve recuerdos   de aquellos momentos   que juntos pasamos.     Primavera en tu alma,   mi otoño  interior ,   y acaricia suave   tu mano a mi mano.     Y solo tu tierna   y dulce mirada   acaricia mi alma   de aquella mañana,   que el recuerdo trae   y el paisaje muestra:   encarnadas flores   presas en la reja   saludan mi paso   y a mi corazón desangran.