P compilado
Amaneció como siempre
ni más temprano, ni tarde,
solo un día diferente,
y no hay otro que lo emparde.
Caminé hasta tu casa
a estudiar lo que faltaba
para el examen que pronto
a rendir nos encontraba.
Y fueron horas y tardes,
y mañanas muy tempranas.
Estudiamos, aprendimos,
y quizás nos amigamos.
Pero en esa mañana,
de este día de mayo,
te di un beso que yo callo
y que nadie ha de saber.
Porque mi alma que es ciega,
mi corazón que no habla,
mi razón que no lo niega,
supieron esa mañana
que el amor estaba cerca,
tan cerca como tú estabas.
que sube y se trepa
sobre los tejados,
nubes y azoteas.
E invade su luz
la tierra caliente
que el sol ha dejado
por el poniente.
Y la pálida plata
de esa luz serena
abriga mi noche,
ilumina mi alma.
Y en tu lejana casa
la luz de la luna
que también te llega
brilla en tus ojos:
tu mirada alegra.
Y piensa conmigo
que la noche manda
hacer del recuerdo
un plano distinto.
Y sueña el momento
que la vida cierta
te lleve al camino
que al andar despierta.
Por ello te ruego
asómate a ella
deja que la luna
reciba tu luz
y en ese reflejo
de plata y de cielo
mi amor sincero
será como siempre
distante y eterno.
CABA 23/02/2016 01:22
UN PASADO CIRCULAR
|
I Un tiempo pasado, un algo presente, tal vez si ausente estuvieras entonces, hoy ya no serías pasado y presente.
II Las calles de arena, veredas de tierra, se acerca la siesta la hora que duermas; pero se aproxima menudo y flaquito aquel que contigo jugara rayuela.
III La piedra señala un campo distinto, lo saltas de un salto, yo hago lo mismo. Recoges la piedra timón y destino, y toma mi mano piedra de tu mano, que roza muy suave mi piel de muchacho. |
IV Recreo el momento de silencios tenues: tu cara de niña, peinado en coleta, la cinta ceñida el cabello aprieta, un rubio brillante de trigal soleado, estás a mi lado mi lengua está quieta, no dice palabras y muda se queda.
V Quizás con el tiempo que siempre regresa pueda yo decirte tantas cosas bellas; quizás una estrella grabó con su luz la rayuela eterna de aquella vereda de tierra y sin vos. |
La casa
La casa vacía.
Ni recuerdos quedan.
Donde alguna vez vivimos,
otras gentes moran.
Pinturas desgarradas,
los pisos cansados,
las luces en sombras
y por doquier
la casa me nombra.
La fuimos dejando
un poco en silencio,
y cuando la recuerdo
una lágrima asoma.
Tonio de Almagro
Un día como hoy, allá por 1958, tuve que dejar a mis compañeritos de la primaria en el pueblo, pues debía continuar el año próximo el secundario en la Capital Federal.
Recuerdo que ese fin de semana era once de Mayo, “Día del Himno”, el fin de semana apropiado para hacer ese cambio de ambiente, y así fue como volví a ver a mis ex compañeritos de la escuela capitalina a quienes había abandonado en 2° Grado.
Me recibieron con emoción y volvimos a las andanzas de las clases hasta el fin de año. Pero mi memoria y recuerdo estaban permanentemente con aquellos chicos y chicas de la Escuela 20 de Morse a quienes volví a ver en el verano siguiente y siempre que las vacaciones me lo permitían.
Un crecimiento de mi niñez, transcurrido en el pueblo desde 3° a 6° Grado, en esa escuela mixta, diferente a la de Buenos Aires de solo varones, dejó huellas imborrables en mi vida como estos recuerdos que escribo ahora, sesenta años después.
Tengo las fotos de mi tránsito por ambas escuelas que me formaron y educaron. Vaya también un recuerdo a mis maestras y maestros dedicados a la enseñanza forjadora de futuros ciudadanos de bien.
Sueños
Gélida
mañana de una noche larga,
el sol que
amanece desde las ventanas.
Mis ojos se
cierran y miro por dentro
el rostro
perfecto de mi bien amada.
Y oscura en
la noche así invocada
pasan los
recuerdos que agitan mi alma.
Te sueño
despierto y encuentro esa cara
de líneas
exactas y ojos que me miran
con bella
mirada de iris marrón claro
y algunas
perlitas negras dibujadas.
Los alientos
cerca, roce de narices,
labios que
se aprietan en un solo beso.
Un poco de
veras y el sueño hecho cierto,
latidos muy
fuertes que me despiertan,
un sabor
dulce mis labios semejan
y una imagen
tuya de a poco se aleja…
La fresca
mañana inunda la pieza.
Mis ojos
recuerdan la noche pasada
y entonces
presienten que en horas cercanas
el sueño de
anoche será el de mañana.
Oda a
Roma
|
Subí las
cuestas, bajé
escaleras en todo
tiempo pensando
en ella.
Sentí que
ahora estaba
cercana la tierra
vieja, la tierra
amada.
Roma
presiente de mi
llegada y se
alborota en la
mañana.
Las gentes
corren hacia el
trabajo y así los
veo en mi
descanso.
Y por las
tardes, en mi
remanso, paseo por
Trevi como un paisano. |
Y así las
horas se van
pasando, conozco el
hoy, recuerdo
el pasado.
Ciudad
eterna, ciudad más
vieja que me
recibe con su
simpleza,
sus
callejuelas y sus
casonas: en mi
visita me
impresionan.
Los días
pasan y
agradezco las
atenciones y
emociones.
Queda este
canto para el
recuerdo en otra
vida, en otro
tiempo.
Café
MARZIALI, Termini, 24/10/14 |
Siento
Siento que
estuve otras veces
con Marcello
y Anita,
con Sofía y
Vittorio,
con Totó y
de Sica:
siempre
estuve otras veces.
Los relatos
y canciones,
aventuras e
ilusiones,
desventuras y
emociones,
recuerdos y
condiciones,
llenaron mis
sensaciones.
Y el ahora
se presenta
pleno de luz
en la siesta
como
destellos de fiesta
que
acompañan al viandante,
cansado,
pero ¡adelante!
Palabra escondida
|
Me suena a mentira que pueda yo estar en tierras lejanas cruzando la mar.
Si alguien se asomare y pudiera jurar que no es esto un sueño y me deje soñar…
Escribo el ahora, transito el momento, y en este encuentro se pasan las horas.
Y Roma que crece abajo y arriba y en cualquier esquina te veo y apareces.
Entonces compongo los versos que oyes, que los imagino cuando el sol se pone.
Y en el nuevo día andando despacio salgo de tu sombra y mi amor te nombra.
Roma, 25/10/2014 |
Otras
Lunas
Mi Luna …
tu Luna.
La Luna
de todos que viven y aman.
La Luna
que todos recuerdan y llaman
en noches
serenas y en las tardes claras.
La Luna
que alumbra esta noche cercana
y trae
recuerdos de amores lejanos,
esa Luna
redonda, quizás ovalada
que
apuntó a mi cielo y llegó a mi alma.
La Luna
que siempre brillaba en mis ojos
cuando te
recordaba y contigo soñaba,
se
presenta ahora, plena y deslumbrante,
como mi
cariño de ahora y de antes,
eterno y
constante.
Otras
Lunas
Mi Luna
… tu Luna.
La Luna
de todos que viven y aman.
La Luna
que todos recuerdan y llaman
en noches
serenas y en las tardes claras.
La Luna
que alumbra esta noche cercana
y trae
recuerdos de amores lejanos,
esa Luna
redonda, quizás ovalada
que
apuntó a mi cielo y llegó a mi alma.
La Luna
que siempre brillaba en mis ojos
cuando te
recordaba y contigo soñaba,
se
presenta ahora, plena y deslumbrante,
como mi
cariño de ahora y de antes,
eterno y
constante.
La noche
|
I La noche vino en silencio. Se fueron las nubes grises que encapotaron el cielo en esa tarde de otoño.
II Caminaba desde el centro mirando tiendas y bares, los árboles no muy quietos solamente acompañaban:
III por suave brisa agitadas sus ramas y aún sus hojas, una llovizna tardía sobre mí, caer dejaban.
IV De pronto aparece ella, lo que menos esperaba, alta, ¡qué digo alta! ¡si parecía una estrella!
|
V Era Venus encaramada a un negro cielo estrellado y la Luna, a su lado, mi andar iluminaba.
VI Después de una tarde gris un cielo negro y plateado me hizo sentir feliz aunque no te tuve al lado.
VII Y recordé otras lunas, aquellas de las que hablamos, cuando en la noche callada simplemente despertamos.
VIII "Muchacha con piel de luna que en la luna siempre estabas" decían mis versos de entonces y quizás tú te enojaras.
IX Pasaron algunos años y versos que vienen solos me recuerdan sin engaños que el querer no ha sido poco. |
Despedida?
En el uno de
Ayacucho
te dije mi
amor es “mucho”.
“¿Querés
casarte conmigo?”,
(ser algo
más que tu amigo).
Contestaste
algo obvio
pues dijiste:
“Tengo novio.”
Un beso de
despedida
y cruzaste
la avenida
en esa noche
temprana
rumbo a tu
casa cercana;
allí vas y
no vacilas
pues te espera
Petronila.
Por una vida
a tu lado
no sé lo que
hubiera dado.
Y recuerdo
esos instantes
como
siempre, como antes.
Una
despedida, un beso,
que no ha
sido solo eso.
Los años se
van pasando,
mi alma te
sigue amando,
mis sueños
te van nombrando
y mi corazón,
desangrando,
subsiste a estos
embates,
sugiere
otros combates,
y conmigo lo
converso:
por eso escribo este verso.
Y pasará el tiempo
Y pasará el tiempo,
el sol cegará mis ojos,
viviré ya sin enojos
y esperaré el momento
de ver la luz de la estrella,
tan lejana y tan bella,
que su luz aún es teoría,
y a mi alma encontraría
queriéndote como este día.
Llegaste a mí hace un tiempo,
ese invierno teníamos veinte,
estudiamos en tu casa
y en la facu en la escalera,
y esa fue la vez primera
que sentí un amor intenso,
hacia ti y no lo niego:
pasaron más de sesenta
años de este sueño.
Y en las horas de este tiempo,
en el sueño de estas horas,
pienso y recuerdo el momento
de mi vida y esas rosas
que llegaron a tus manos
que aceptaron esa entrega
desde mi alma brotadas,
suaves pétalos rosados
que mi amor las perfumara.
El Ayer
No puedo
dejar de recordarte,
no quiero
olvidar que alguna vez te quise.
Y que con
fuerte calor por mis venas se deslice
el amor
que yo te tuve y que tengo para darte.
Por eso
no voy a olvidarte
y en mi
mente permanece,
como luz
de lejana estrella,
las horas
caminando a casa,
los
tiempos de estudio y risas,
tu mirada
y tu sonrisa.
Y en mis
sueños y mi cama,
tu
presencia acontece,
despierto
cada mañana
y tu
recuerdo me amanece.
Entonces
pienso, y estoy vivo,
que te
quiero y que te quise,
cuando el
tiempo me lo dice:
pienso
versos que te escribo.
Verte
|
Verte Y tenerte cerca algunas veces, y dejarte libre como siempre que tu mundo te lleve donde quieras: la vida la vives a tu manera.
Mi amor que era mío ya lo tienes y por ese mundo te lo llevas junto a este verso que lo dice y a mi corazón que no lo niega.
Por ello, esa tarde del reencuentro, libre al fin mi pensamiento, de mundanas cosas y vivencias, centró el arco aquella flecha: apuntó certera a tu camino y llegó por fin ese momento.
Un solo timbre, una respuesta, una espera de un segundo, y allí estabas como entonces de los años de estudiantes a los sueños de estos tiempos, a los tiempos de este mundo.
|
Un abrazo y unas flores y recuerdos, como antes, el sol joven, ese viento que
perfuma el aire del ramito de la esquina de tu
barrio y tu casa.
Ese encuentro tan deseado, ese instante, de recuerdos y de charla amigable, inundaron a mi alma de cariño hacia el sueño de tu alma tan cercana.
Oscureció la tarde esa ventana y llegó la hora preanunciada: tiempo de despedida y un beso, solo un beso, suave beso, solo eso, brillo en tus ojos moros, tan cercanos y este verso afloró desde mi alma.
|
Descansa, mi amigo
Descansa, mi amigo, que duermas en
paz.
Que solo el destino te quiso lejano
y supe que estabas cruzando la mar.
En varios regresos contabas tu vida,
tu esposa, las niñas, trabajos,
paseos,
las ropas usadas y todo tu quehacer.
Y el reconocimiento de pares,
pacientes,
de amigos, colegas, consultas y
libros
que deberíamos leer.
Por eso, descansa:
tareas cumplidas,
otras por hacer, la vida que sigue,
el mundo se arregla una y otra vez,
y el recuerdo sirve para estar
presente
dentro de este ser.
Descansa, mi amigo, que duermas en
paz.
Marzo 2024 in memoriam Juan José Martínez Ibáñez
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