Oda a Roma
Oda a Roma
Subí las cuestas, bajé escaleras en todo tiempo pensando en ella. Sabía que ahora estaba cercana la tierra vieja la tierra amada. Roma presiente de mi llegada y se alborota en la mañana. Las gentes corren hacia el trabajo y así los veo en mi descanso. Y por las tardes en mi remanso paseo por Trevi como un paisano.
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Y así las horas se van pasando conozco el hoy recuerdo el pasado. Ciudad Eterna ciudad más vieja que me recibe. con su simpleza, sus callejuelas y sus casonas: en mi visita me impresionan. Los días pasan y agradezco las atenciones y emociones. Queda este canto para el recuerdo en otra vida, en otro tiempo.
Café Marziali, Roma, 24/10/14 Tonio de Almagro |
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